Pienso en todo, pero muchas veces pienso en nada. Mi aliento cubre el cristal de mi solitaria ventana. Miro a la luna y también miro las montañas desde mi habitación a oscuras; no te puedo dejar de pensar, una lágrima, un sollozo, un quejido de mi sombra que se desgarra en mis adentros, un bramido que te nombra, un velero que navega en la espesura de las tinieblas como navega mi alma buscando una respuesta...
Una nube oculta todo dejando la noche oscura, silenciando mi garganta de su profunda amargura. Llueve desde mis ojos, humedeciendo mis áridos labios, resbalando el dolor por el rostro que en la vida me has dejado. Un corazón roto, sueños que se hacen pesadillas, una vida monótona sin ganas de vivirla, muero lentamente desgarrando sentimientos... Borro falsos recuerdos, olvidando pensamientos, intento lo que no siento, dejando el pasado atrás.
A veces un solo golpe es suficiente para hundirte de verdad, agonizo en una esfera que me envuelve y aisla de este mundo, del cual sólo me quedan cenizas, que también desaparecen y se pierden en el mar.
Cuando sopla el viento, dejándome en soledad, en la nada estoy perdida, ¿Cómo me puedo encontrar? ¿Hacia donde dirijo mis pasos? No hay atajo que de este desierto me pueda sacar. En mis propias huellas me hundo, en mis pasos retrocedo, no sé si es el dolor o que me caigo en el infierno, lucho, me aferro a lo que encuentro... Pero soy más débil de lo que creían, me hundo en el lodo, desaparezco de la vida, dejo de existir, dejo de vivir mi pesadilla...
El último soplo de vida fue el más intenso de muchos, apenas unos segundos y acto seguido, me despido de este mundo...
