Suave brisa acaricia mi sombra, aún no sabe de mi dolor escondido. Estela silente que jamás nombra, como un lamento del amor perdido. Melancolía blanca envuelve mi alma, abraza el entorno y libera la calma, suspiros escapan de mi pecho sellado, te recuerdo estos segundo mi gran amado...
Mirada perdida y lejana en el horizonte, en ese puntito lejano que asemeja al sol, brazos que caen pesados en mis costados, añoranzas latentes de instantes adorados... Lejanas sensaciones de los besos compartidos, sellando labios en nudos fuertes y aguerridos, no más temblores que estremecen el ardor, ni amalgama etérea en el lecho soñador...
Ecos de tu risa melodiosa en mi vereda, rozando mi aura cual suave velo de seda. Si pudiera soldar tu imagen en mi mente, podría amarte así... eternamente...
