8 ago 2007

Como un rayo de sol

La tormenta oscura azotó mi triste alma
castigando mi espíritu y maltratando mi calma
la felicidad y la alegría lejos marcharon
las ilusiones y el deseo tambien se acabaron.
Mi ser todo, muerto en vida, derrumbado
existía sin ser nada, por amor destrozado
cuando sedienta mi alma en tinieblas vagó
el mar de tus ojos mi mortal sed calmó.
Llegaste cuando mi alma en silencio moría
y en las eternas noches cruel desvelo padecía
apareciste en mi vida cual fresca brisa
que a mi penumbra regala una tierna sonrisa.
¡Eres rayo de sol que llegó a iluminar mis oscuros días!
¡El milagro que revivió mis perdidas alegrías!
Pero ahora mi ser, lleno de temores,
de dudas y de deseos para que nunca abandones
este ser, que en tinieblas perdió sus ilusiones...