25 ago 2007
De fuego a cenizas...
Era tan solo fuego y pasión, la mas tierna esperanza. El más dulce anhelo que jamás mis venas sintieron. Embrujaba mi mente el resplandor de su llama... Yo vivía pensando en sus colores. Siempre mas vivos, siempre mas altos.¡De repente!... fue tanta la atención a la llama que solo vi colores, no me percaté de que la leña poco a poco dejaba de arder. Al darme cuenta no pude mas que echar mas leña, pasé noches en vela ideando combustibles nuevos. Por momentos la llama ardía, pero al cabo de unos instantes de nuevo se sofocaba. Confundida, abatida, cansada y triste no pude más que contemplar como ese fuego intenso se volvía cenizas. Es triste ver como algo tan majestuoso como el fuego de una relación, se sofoca y ante las ansias de mantenerlo es una sensación de impotencia, porque la lluvia que no controlo lo apaga. Es triste ver ya el carbón, saber que soy la única que no lo quiere ver y aceptar. Es triste ver como se convierte en cenizas. Y aunque digan que donde hubo fuego cenizas quedan, estas cenizas jamás volverán a arder. Solo se las llevará el viento, se las llevará el tiempo. Yo no me conformaré nunca con la tibieza, aridez y opacidad de un puñado de cenizas. Es difícil perder el fuego, especialmente si existe aun la necesidad y añoranza de este.
