2 ago 2007
Alegrar un día...
Yo soy de las que cree que el amor no pasa, sólo cambia de forma, de manera que el tiempo es algo supérfluo para el que ama y se siente amado. Podemos amar a muchos o a muchas cosas, pero el amor que damos y recibimos es sólo uno, y es eterno, no le importa el tiempo. Existen muchas formas de amar pero sólo un amor que poder dar. Es inútil ser conservador con el amor, pues hay tanto que dar y tantas ganas de recibir que el sentimiento de pérdida no tiene sentido... El amor habla en presente de indicativo. Yo amo, tú amas, él ama, y aunque parezca que sólo importa el aquí y el ahora, sabemos que es una promesa de eterna felicidad. Una fuente inagotable de dicha. Porque se es tan feliz amando que poco importa a qué o a quien. Un poeta habló del amor ansiado, del concedido y del largo lamento del amor perdido, mas el poeta sabe que antes, después y durante fue el mismo amor quien le guiaba, y era un amor presente de esperanza lejana primero, cierta después, e imposible más tarde quien motivaba sus versos. Del amor ha de hablarse en presente, porque no nos deja nunca. Lo único que tememos es perder su recuerdo, porque quien no ha amado un recuerdo, cuando la verdad se transforma de tal manera que es perfecta. Ese recuerdo al que ansiamos irracionalmente seguir unidos en cuerpo y alma. Pero el amor es el mismo de siempre, el de antes, el de ahora, y el de después. No existe el tiempo para el amor, ni motivos, ni causas ni preceptos. Está ahí, para que lo coja quien guste.
