13 abr 2008

Ojalá todo fuera más sencillo.

Nací sin saber todo lo que tendría que aprender, de la familia, la amistad, los estudios, el primer beso, el primer empleo… Vamos, lo que es la vida de una persona. Ya desde niña siempre intenté mantenerme al margen de todo, al menos, eso es lo que yo quería creer, pasar desapercibida ante el mundo sin que este me pudiera lastimar…
No contento con lo que tuve en mi niñez, lo vuelvo a revivir hoy día. Soledad… A pesar de estar rodeada de familiares y amigos, sigo sintiendo un vacío que nadie ha conseguido borrar, ni siquiera el primer amor, que cuentan de él que el primero nunca se olvida… Eso son mentiras, yo tuve un novio de pequeñita, recuerdo que cuando nos veíamos nos dábamos la mano cuando estábamos a solas paseando por las calles y de vez en cuando nos dábamos un beso en el cachete, pero ya ni recuerdo como era su rostro…
Me rodeo de mis compañeros, amigos, familiares… sin nunca saber lo que realmente esperan de mí. Intento ser lo mejor que puedo en todos los ámbitos de la vida, pero nunca es suficiente.
Cuando me da por mirarme al espejo, me da miedo lo que veo, una chica que apenas reconozco al ver esa mirada tan vacía de esperanzas y sueños que un día la hicieron encantadora, pero los días pasan lentamente y el tiempo no perdona lo perdido…
La soledad es mi única compañera, ella siempre está ahí para consolarme y aunque en ocasiones me agobia y me separo de ella por momentos, acabo por perseguirla y sentirme segura a su lado…
Por momentos las aguas se calman y parece que todo vuelve a su curso natural, pero pasando la esquina todo se vuelve turbio, agitado y peligroso como siempre lo ha sido… ¿Quien está preparado para ello?