11 feb 2008

No me llames a la puerta...

Llama a la puerta, no le quiero abrir... pero tiene la llave y entra... es él, el mundo... viene a por mi!!! Es entonces cuando tengo ganas de gritar, de llorar, de explotar de rabia, pero a veces, este carácter que tengo me impide ser así de débil... y entonces estalla por otros sitios... Intento pensar en positivo, pero lo negativo también conoce la entrada...y entra....y me amarga y no me deja pensar con claridad, es entonces cuando dejo mi vida fluir sola... Como una concha en el mar que se deja llevar por la dulce agitación de las olas, pero a la cual golpea fuerte contra las rocas cuando esta se pone brava... Muy a menudo me pellizco para saber y sentir que estoy despierta y que vivo, porque hay momentos en que no se distinguir entre el sueño y la realidad...
Cuando el mundo se pone en tu contra piensas que ya nada podrá salir bien, que todos los dioses del universo (suponiendo que existan) se han marchado y te han dejado... Pero quizás lo que estén haciendo sea simplemente enseñarte a caminar... Queramos o no, es así como aprendemos todo en la vida, recibiendo golpes, levantándonos y siguiendo una vez mas.... Aunque hay veces que sientes que el mundo no te deja ni respirar... Es entonces cuando el consciente e inconsciente empiezan una guerra en la que el mundo es su enemigo publico número uno y todo te enfada y todo te molesta, quieres gritar, llorar, patalear como los niños… pero no puedes, porque ya eres adulto... porque ya tienes un carácter tan arraigado a tu persona que impide soltar una lágrima... A veces, parece que hasta tu propio caracter se pone en contra y no te deja hacer eso que tanto deseas hacer...