Pasa el tiempo...
Tumbada aquí en mi habitación, hablando contigo, buscando buscarte, deseando conocerte y permanecer a tu lado.
Apenas te conozco, pero siento como si lo hiciera desde hace ya tiempo. Me inspiras confianza, tranquilidad, cariño, ganas de estar contigo... Sé que todavía quedan días, semanas, incluso quizás meses, pero no puedo olvidar las largas horas que hemos pasado juntos hablando de todo aquello que nos venía a la mente sin siquiera saber quien eres realmente.
¿Porqué te venero tanto? ¿Acaso me llenas de vida y eso hace que me sienta mejor, que me crea invencible? ¿Acaso escribiéndote podré comprenderte? Esto debiera alejarme más de ti, deformándote intentando magnificarte, intentando darte una forma elegante...
Porque... de qué sirve encerrarme en mi misma para encontrarte, si luego tengo miedo a mostrarme, a guiar mi vida contigo por delante...
No me doy cuenta de que en el fondo, aunque te esté buscando eternamente, sólo aparecerás cuando mi corazón te llame, no cuando te desee o te eche de menos... ¿Ya sabrá la gente lo que eres? ¿Ya sabrán que eres mi libertad y no prisión? ¿Ya sabrán que eres respeto y no incomprensión? ¿Ya sabrán que sentirte, es ponerse en el lugar del otro? Que este mundo iría mejor, si de verdad te comprendiera tal y como eres. Que aunque sufra contigo, es por ti por lo que me siento tan viva...
