Me encontraba sumergida en el encanto de amor que me regalabas, encantada con los besos suaves y delicados que tus labios fueron capaces de entregarme, atrapada en tu mirada, sin escape posible, sin salida, convencida de que me querías. Encantada con las caricias de tu cuerpo, convencida de que no serías capaz de lastimarme...
Me encontraba frente al delicado rostro del amor que me hipnotizaba, rodeada de las huellas digitales de las manos que acaricié, frente al miedo y la tristeza que agonizaba sin remedio frente a la luna blanca, testigo del amor que profesó el hombre que en su día fue mi vicio...
Me encontraba en un sueño profundo y agradable, tomaba poco a poco su aliento perfumado. Si tomaba sin permiso un poco de mi vida lamentable y curó con paciencia el corazón que fue olvidado.
Me encuentro ahora haciendo poesía de la noche en la que nos amamos, una noche en que olvidé que en el pasado fui herida, una noche en la que volaron tantos besos, caricias y sentidos, sin penas, sin tragedias, sin remedio alguno, la noche en que entre caricias pudimos ser uno y uno...
Una noche en que dos locos enamorados, que de nosotros dos ahora no queda ninguno, la noche en que todo olvidamos, la noche en que odiar no pudimos...
