13 dic 2007

Como duele...

A tres días de haberme sometido por cuenta propia en una operación que sin quererlo ni beberlo me ví envuelta cuando hace 2 años me hice donante de médula ósea. La médula ósea es un tejido indispensable para la vida ya que en él se fabrican las células de la sangre y del sistema inmunitario. Normalmente la probabilidad de que aparezca un paciente compatible con un donante es muy baja, pero en este caso, hubo una excepción, y yo, una chica corriente, fui avisada por una Fundación Internacional, mi médula, podía salvarle la vida a un niño que padecía leucemia... En estos momentos, ya hará 2 días que se la habrán transplantado.
Existen 3 métodos para hacer este tipo de donaciónes y describiré la que me hicieron a mi...
Mediante anestesia general.
Ingresé la tarde anterior a la operación, un poco nerviosa, no lo voy a negar... Una vez ya instalada en la habitación, empieza la visita de los diferentes médicos que estarían presentes al día siguiente en quirófano, una pequeñas pruebas y un par de muestras de sangre, y a descansar...
Día de la intervención.
Me levantan con tan mala suerte, que la enfermera se había confundido con la hora, y en lugar de despertarme a las 7 lo hace 1 hora antes!!! Bueno, "despertarme" ja ja ja, apenas pude dormir del miedo que tenía encima... Una duchita, y a ponerse el "pijama" de quirófano para luego meterme en la cama a esperar a que vinieran por mí para entrar en el quirófano! Me recogieron sobre las 8:15 más o menos, estaba extremadamente sensible y acojonada por lo que me pudiera pasar. El chico que me llevó a quirófano, me estuvo tranquilizando y cuando me hicieron cambiar de camilla, me tuve que quedar desnuda!!! Dios, que vergüenza, me encontraba tal y como me habían traído a este mundo... Me cogieron una vía y me inyectaron un tranquilizante porque ya no podía más y se me saltaban las lágrimas... Esto ahora es super gracioso, uno de los 2 anestesistas que habían, me dijo que respirara por la nariz y expulsara el aire por la boca cuando me pusiera la mascarilla, lo hice 3-4 veces y recuerdo que luego dije y cito palabras textuales, ¿ja ja ja y pretendes que me quede dormida haciendo esto? ja ja ja risas y más risas y ahí perdí la noción del tiempo. Ya estaba dormida... Lo que me hicieran de ahí en adelante ya no importaba porque no me iba a enterar...
Despúes de estar casi unas 4 horas en la mesa de operaciones donde me puncionaron las crestas ilíacas con unas agujas especialmente diseñadas para ello, informar que en cada punción se obtenían 5mL de sangre medular. Me sacaron en total creo que 1'4L de esta sangre medular. Básicamente, la operación para simplificarla del todo, consistía en pinchar el hueso de la cadera y sacar de ahí el tuétano del propio hueso por explicarlo de alguna manera...
Una vez terminado esto, en el área de la post-anestecia noté como me empezaban a doler los brazos donde tenía varios pinchazos ocultos bajo unas gasas perfectamente colocadas. Me habían abierto una vía en la otra mano, por la que en ese momento me estaban autotransfundiendo las bolsas de sangre que me habían sacado 2 semanas antes de la intervención, y en la otra vía que tenía en la otra mano, tenía conectada una botella de suero y una bomba de infusión continua del dolor o algo así la llamaban las enfermeras... Contenía cloruro mórfico, y me dejaba completamente anestesiada, no sentía demasiado dolor, pero sí que notaba que me habían echo algo en la espalda.
Cuando estuve de nuevo en la habitación y después de haber estado delirando ante los médicos que me miraban con curiosidad y una especie de asombro por mi extraña capacidad para inventar historias en el estado en el que me encontraba, ya fue donde empecé a sentir un poco el dolor que aún sigo soportando.
Tres días después estoy en casa y sigo notando esas horribles punzadas en la parte baja de la espalda cada vez que me muevo, pero no me arrepiento de nada, volvería a pasar por lo mismo... Le he salvado la vida a un chico que no tenía esperanzas de seguir con vida hasta que dije que sí a la Fundación, y se lo hicieron saber...
Nadie puede librar a los hombres del dolor, pero le será perdonado a aquel que haga renacer en ellos el valor para soportarlo.