La ceniza ya forma parte de mi,
como la carne o la sangre;
una mirada vacía que forma parte
de este cuerpo ya todo marfil.
El soluto de lágrima quedará
como cicatriz en mis mejillas,
pero mis cardíacas heridas
jamás llegarán a cicatrizar.
La sonrisa se ha convertido en falsa,
ilusoria y fantasmal, sin verdad.
Ante un paisaje en soledad,
se desfayecerá ante las lágrimas.
El sueño, ese que fue mi guía
en tiempos de parque y piruleta,
con globos y bicicletas, por que volviera...
pagaría con lo único que me queda, la rutina.
