Recuerdo cuando era más niña que iba a clases de artes marciales, siempre quise ser igual a mi maestro, tener sus habilidades, sus conocimientos, su destreza... En fin, ser como él... Una tarde después de clase estuvimos hablando y me enseñó algo que aún recuerdo como si me lo acabara de contar.
Recuerdo que me dijo:
Si tu maestro es verdaderamente sabio, no te conducirá jamás a la mansión de su saber, sino más bien, te hará penetrar en el umbral de tu propia mente. Procura no imitar a nadie, ni tampoco te compares y no repitas lo que otros hablen, ya que de esta forma no actuarás por ti misma y serás una mala copia de los demás. Por el contrario, si deseas encontrar el camino correcto del Nin-Juts, no te molestes en querer ser igual a nadie, porque perderás la naturaleza de tu propia personalidad.
Debes esforzarte al máximo, eso sí, en ser tú misma y cada día en querer ser mucho mejor de lo que ya eres. Cuando te apetece reir, ries ¿verdad? Cuando te apetece hablar, hablas. Y cuando te apetece comer, comes. Pues nadie puede hacer que te rías, hables o comas si no lo deseas...
En el pasado, cuando no se entendía bien el significado de las Artes Marciales, siempre se caía en el mismo error que nos apartaba cada vez más de la línea correcta que nos conducía a ese camino.
Desde los primeros momentos de nuestro aprendizaje, siempre nos empeñamos en querer ser igual que nuestro maestro, al igual que tú, yo también lo quise ser, entrenamos duramente, sufrimos y nos sacrificamos pero nunca llegamos a ser como él, por mucho que lo intentes nunca eres como él, y es aquí donde radica la clave de todo "No eres como él". Claro que nunca serás como nadie, porque tú eres tú, y por mucho que lo intentes y que te sacrifiques seguirás siendo tú...
El camino está en uno mismo, basta con saber interpretarlo. Piensa en un trozo de madera que va tallándose con un punzón poco a poco hasta obtener una figura, esa figura en realidad no ha sido inventada, ella ya existía en el interior del trozo de madera, simplemente se tuvo que retirar lo que sobraba...
Por lo tanto, el próximo día que vengas y que entrenes, no me imites, trabaja eso sí, lo que se te ordene, con las mismas ganas, la misma fé, el mismo tesón y el mismo cariño con que yo lo hago. Siempre claro está, adaptándolo a tu propia forma de ser y a tus limitaciones, para que lo que realices llegue a formar parte de tí, y aunque yo te lo haya enseñado, sea tuyo...
Creo que aquí tienes el primer paso hacia el fascinante y maravilloso mundo del conocimiento del Nin-Jutsu, los demás pasos habitan en nuestro interior y con el tiempo irás descubriéndolos y hallarás el camino, tú camino.
Yo podré guiarte, nunca introducirte en la senda, porque ella no es más que tu propia existencia y ella es la que debe marcar el único camino.
