2 oct 2007

Todo ocurre por alguna causa...

Algunas veces las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que esto pasa porque debe de ser así para servir a un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar. Uno nunca sabe quienes son estas personas, pero cuando se fija la mirada en ellos, sabes y comprendes que ellos afectarán a tu vida de una manera profunda.
Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero luego entiendes que sin haber superado estas cosas nunca hubieras alcanzado tu potencial, tu fuerza, o el poder de tu corazón... Todo pasa por una razón en la vida. Nada sucede por casualidad o por suerte. Enfermedades, heridas, el amor, momentos perdidos de grandeza o de puras tonterías, todo ocurre para probar los limites de tu persona.
Sin estas pequeñas interrupciones diarias y sustentadoras la vida se tornaría árida, sería como una carretera recién pavimentada, suave y lisa. una carretera directa sin rumbo a ningún lugar, plana cómoda y segura, mas empañada y sin razón.
La gente que conoces modifica tu vida, las caídas y los triunfos que experimentas crean la persona que eres. Todavía se puede aprender de la malas experiencias... Es más, quizás sean las mas significativas de nuestras vidas. Si alguien te hiere, te traiciona o rompe tu corazón le odias al principio, pero luego das las gracias porque te ha enseñado la importancia de saber perdonar, de la confianza y a tener mas cuidado de a quien le abres tu corazón en el futuro...
Si alguien te ama ámalo tu también, no porque esta persona te ame sino porque te ha enseñado a amar y a abrir tu corazón y tus ojos a las cosas pequeñas de la vida. Haz que cada día cuente y aprecia cada momento además de aprender de todo lo que puedas aprender, porque quizás mas adelante no tengas la oportunidad de aprender lo que tienes que aprender de ese momento.
Entabla conversación con gente que no hayas dialogado nunca y actualmente, escúchalos y préstales atención. Permítete enamorarte, liberarte y poner tu vista en un lugar bien alto.
Mantén tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho a hacerlo. Repítete a ti mismo que eres una persona magnífica y créelo, si no crees en ti mismo nadie lo hará por ti...