22 oct 2007

Caricias de soledad...

Cuando el susurro de la noche despejada, surca en un breve suspiro la vida, rozando una que otra mejilla, el dolor suplanta a la calma... Calma que se niega a esfumarse, tras el llanto de los cristales, el dolor que se empeña en aferrarse, en toda brisa traumatizante... La soledad acarició mi cuerpo, susurra tras mi oído que soy solo suya, se estremece mi alma en un momento, acunando mi mente con su arrullo... Se aferra una pobre estrella al ocaso, como si fuera un náufrago a los restos de su navío, más resulta un eterno fracaso, el tratar de nacer en un respiro... Y en la ausencia de mi cuarto, una voz grita calladamente, que no soy más que un juguete en sus manos, y me domina deliberadamente... Llora un desierto sin pensarlo, y en cada lágrima se delinea una frase, amar para mí es un fracaso, amar a la soledad es lo único que está a mi alcance... Se dibuja la luna tras mis pupilas, se arropaba con mis párpados, y cada vez que lloraba me decía, levántate, sólo es un retraso...
Pero me acostumbré a las caricias de la soledad, que al quererte otra vez amar, mi voz se perdió en la inmensidad de la ansiedad, que me dejaste tiempo atrás... Y sin pensarlo, también acaricié a la soledad...