Nunca me arrepentiré de ser lo que soy, de hacer lo que hice, de vivir como he vivido y vivo.
Muchas veces me he sentido sola, muy sola, muchas veces he llorado y no ha estado ese hombro que necesitaba, alguien que me abrazara, y si lo reconozco sentí miedo de la soledad.
Pero sigo adelante, adelante, porque aprendí que la vida es así. Cuantas veces me he preguntado porque todo es tan difícil y recordando me quieren poder las fuerzas, me hace llorar, no sé, son muchas cosas, sentimientos revueltos y sobre todo dudas, dudas de la vida, de su sentido y de que camino se debe escoger.
¿Que camino? ¿Cual? ¿Cual es el bueno?
¿El que me lleve de nuevo a ti? El que me haga mirarte con la pasión, con el amor con el que te mire el día que me enamoré de ti, el día en el que te entregué todo, mis ilusiones, mi vida, mis proyectos... Todo...
Me dejaste sola, herida, sin sueños, sin proyectos, y sobre todo sin tu presencia, esa que tanto me duele ahora...
Pero al fin he comprendido que ya no formas parte de mi vida y que nunca lo harás... Que fuiste un sueño delicioso, que me empeñé en creer que estabas ahí. Pero hoy es el día, aciaga la hora, en la que sé que lo nuestro sólo fue un sueño, dulce en su principio, amargo en su final, plácido y translucido, pero de brusco despertar...
