15 jul 2007

Lo inacabable...

No tienes tú la culpa si en tus manos mi amor se deshojó como una rosa... Vino la primavera y hubo flores... El tronco seco dió nuevas hojas. Las lágrimas vertidas se hicieron perlas de un collar nuevo; rompió la sombra un sol precioso que dió a las venas la savia fresca, loca y bullidora. Tú seguiste tu ruta; yo la mía y ambos, libertos como mariposas perdimos el polen de las alas y hallamos más polen en la flora. Las palabras se secaron como ríos y los besos se secaron como rosas, pero por cada muerte siete vidas, buscando los labios demandando la aurora. Mas... ¿lo que fue? ¡Jamás se recupera! ¡Y toda primavera que se esbozó fue un cadáver más que adquirió vida y fue un capullo más que se deshojó!