11 jun 2007

Querido padre:

Me gustaría poder disfrutar del amor libremente, pero tengo otras responsabilidades, las cuales debo cumplir. Sabes perfectamente, que he decidido dedicarme a estudiar antes que meterme en la política, cosa que podría haber hecho perfectamente, pero tengo las cosas claras, los estudios lo primero, luego la familia, y detrás todo lo demás... Mi fuerza y mis miedos, aunque no te diga cuales son por el simple hecho de ser mi padre, los afrontaré con cabeza y con la ayuda de mis amigos, que para eso están... Probablemente, tú hayas pasado por lo mismo en tu juventud, te habrás equivocado muchas veces, pero yo también necesito equivocarme a vece, de ahí que digan que de los errores también se aprende. sé que siempre estarás ahí, al lado y que me dirás a su debido momento la típica frase de "ya te lo advertí", pero de verdad, no te preocupes tanto por mí, y déjame vivir un poco mí vida, sé que te va a costar muchísimo, al igual que me está costando a mi decirte todo esto, pero de verdad, no te preocupes tanto por mi, déjame un poco estar en mi mundo, que ya verás como hago lo correcto sin que tengas que advertírmelo tu antes.

Cuando tenga graves problemas, acudiré a ti sin dudarlo, pero ten en cuenta, que siempre lo consultaré con mis amigos y amigas que para eso están, aún así, aunque no te lo demuestre, siempre estarás al corriente de mis problemas. No quiero que me juzgues por como soy, ya que todos nos equivocamos en esta dura vida, pero estoy segura que con un poco de libertad sabré hacer lo correcto. Es duro seguir las pautas que nos marcas, tanto a mí como a Tesuky, pero debes dejarnos hacer a cada una nuestras vidas para poder formarnos tanto en los estudios como en la vida. Nunca está de más toda la información que puedas proporcionarnos, pero de verdad, déjanos a nosotras de vez en cuando...

Sé que tengo poco carácter, pero con el paso del tiempo, iré forjándolo hasta tener uno propio, no quiero tener el mismo que tú, o el de mami, abuela... Quiero tener el mío propio y que la gente sepa valorarme por lo que soy, y no por quién soy, te quiero muchísimo y eso nadie lo va a cambiar, pero nuevamente te repito, que me dejes equivocarme sola. La soledad a veces, a mi al menos, me ayuda a reflexionar sobre la vida, las consecuencias de lo que hago o dejo de hacer. Sé que es algo innato, por llamarlo así, de la mayoría de los padres, ocuparse lo mejor posible de sus hijos, pero no siempre lo mejor es estar encima de ellos controlándolos todo el tiempo, yo personalmente, necesito mi propio espacio para vivir, ocuparme de mis cosas y ser plenamente feliz. Me gustaría decirte que lo soy, pero te estaría mintiendo y no es algo que me guste hacerte. Reconozco que a veces lo hago, pero es simplemente por el hecho de tranquilizarte y evitar que te preocupes tanto por mí. también sé que lo intentas evitar y haces como si todo te diera igual diciendo que mami es la que manda, pero personalmente, me sentiría muchísimo mejor si a veces te preocuparas por mi en cosas que no fueran los estudios. Mi vida, mis amigos, mis aficiones, mis intentos por llegar más tarde de las 11 con la edad que tengo... Sé que fui una IRRESPONSABLE cuando cogí el coche con copas y lo rayé todo, no te lo voy a negar, pero por ello no puedes, o al menos no deberías cortarme las alas... Tú con mi edad, hacías lo que te daba la real gana, igual que mamá, y ni te atrevas a discutirmelo, porque mis dos abuelas me lo han contado, no soy ni como tú ni como mami, déjame ser yo misma... Entre más intentes controlarme, peor seré... Y no es que quiera haceros sufrir, sino simplemente, que las reglas están hechas, algunas para cumplirlas y otras para incumplirlas!!!

A ti con 22 años nunca te castigaron sin salir de casa durante un fin de semana, y a mi me lo has hecho, sin embargo, a mi queridísima hermana le dejáis hacer lo que le viene en gana... Muchas veces he deseado ser la hermana de en medio para que no me controlarais tanto, pero he aprendido más de lo que crees, aunque la mayoría de las veces no te lo demuestre.

Pero a lo que íbamos, no me pongas horas de llegada a casa que ya soy mayorcita, y me siento como una niña de 15-16 años cuando me hablas. Intento ser la mejor persona que puedo, posiblemente, no llegue al nivel que tu me has impuesto, pero lo intento. Lo hago lo mejor que puedo, sé que muchas veces me equivoco, y me reitero a lo anteriormente dicho, déjame ser yo misma...

Debería decirte todo esto a la cara, pero no tengo el valor suficiente porque me mandarías callar, y nunca he sabido enfrentarme a vosotros, me habéis forjado un carácter muy débil, por lo que prefiero expresarme por medio de un escrito.

Ya por último para acabar, decirte que te quiero tanto a ti como a mami, y aunque muchas veces les diga que les odio, es mentira, es la rabia que se me acumula y no me deja ver las cosas con claridad...